MIOPÍA (Fragmento)

 -Residencia Artística Art House Holland by PAC Plataforma de Arte Contemporáneo. 2017.

 

 La fotografía debe ir más allá de lo obvio, superar los decálogos, los formalismos y las costumbres. Se trata de un lenguaje con el que expresar lo que sucede, incluso cuando eso puede “atacar” la esencia misma de la fotografía. Victoria Adame quiere hacernos ver lo que ella ve, literalmente, pasándose por alto muchas de las “normas básicas” de fotografía, así será su proyecto Miopía.
Recuerdo mi época de estudiante en la que teníamos que aprender cómo enfocar, de varias maneras posibles, una fotografía con Photoshop, nos argumentaban las razones por las que era obligado enfocar, pero no recuerdo que se nos hablara de esas excepciones que confirmaban la regla, esas como el trabajo de Adame, en la que el fondo es, si cabe, más importante que la forma.
Adame es una fotógrafa cordobesa que acaba de presentarse al mundo como miope, y para hacerlo nada mejor que sacar provecho a la situación, hacer cómplice al espectador que no lo es invitándole a ver el mundo como lo ve ella cuando no usa gafas ni lentes de contacto, sus imágenes, evidentemente desenfocadas, nos permiten adivinar qué es lo que había delante de la cámara. Puestas una detrás de otra las imágenes forman un adictivo e hipnótico recorrido que estimula la curiosidad y nos lleva a querer saber si lo que creemos que vemos es realmente lo que había delante.

Más allá del evidente juego visual, Miopía nos invita a reflexionar sobre el aplastante peso que la visión tiene en nuestra forma de entender el mundo y rompe una lanza a favor de los otros sentidos que también juegan un papel imprescindible en la manera en la que percibimos nuestro entorno. Más allá de lo que vemos hay una serie de estímulos que conforman el total de lo que nos rodea, la visión a veces no es más efectiva que el olor: antes de ver la tienda en la que hacen gofres el olfato ya los habrá delatado.

La textura de ciertos materiales se entienden mejor si, como el terciopelo, los acariciamos. Y aunque dicen que comemos por los ojos, yo prefiero degustar un trozo de chocolate que contemplarlo. El mismo ejemplo encontraríamos con los sonidos.
Nadie podrá ver en este trabajo de Victoria Adame un desarrollo de la técnica fotográfica academicista, lo que encontrará, sin duda, un ejemplo muy valiente de cómo abordar un trabajo fotográfico original y complicado, yo estoy deseando ver este trabajo, que aún está en proceso, colgado en alguna galería y perderme en el mundo de la miopía provisional y sobrevenida.

REDACCIÓN: CHEMA SANMORAN para XATAKA.

 

 

 En 'Miopía', Victoria Adame se vale de la cotidianidad de la calle para reflexionar sobre aquello que impide al espectador ver el mundo en su mejor versión.

 

 - ¿Por qué nos hemos quedado ciegos?- No lo sé, quizá un día lleguemos a saber la razón.- ¿Quieres que te diga lo que estoy pensando?- Dime.- Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos. Ciegos que ven. Ciegos que, viendo, no ven.
Al igual que José Saramago en su Ensayo sobre la ceguera, la miopía a la que alude Victoria Adame no sólo es esa que puede medirse en dioptrías. La que quiere mostrar es la misma que envuelve la vida con discreción y sigilo. Como esa fina neblina que, pese a su apariencia frágil y escurridiza, al final acaba calando hasta los huesos. "La falta de entendimiento, las desigualdades o la mala política" son, bajo su punto de vista, algunas de las tristes realidades que confluyen en una sociedad cada vez más miope, "las cosas que no nos dejan ver el mundo en su mejor versión".Cuenta esta fotógrafa que, para que un proyecto resulte "auténtico" tiene que ser "personal e introspectivo". "Fotografiamos lo que somos", sentencia. Y viceversa. Es por eso por lo que su serie Miopía tiene algo de juego visual y mucho de reflexión. "Si una fotografía no te hace pensar, es una fotografía vacía, sin sustancia".


Valiéndose de la cotidianidad de la calle, sus imágenes hablan del transitar de los días en el que la vista no es, ni por asomo, el más potente de los sentidos. "El mundo nos llega por otras vías. Miopía trata de romper una lanza a favor de los demás sentidos y de lo que no son sentidos, como la intuición, la creatividad o la imaginación. La visión que tenemos de la realidad nos llega gracias a un cúmulo de información que hemos ido recibiendo desde la infancia no sólo gracias a la vista. Una canción, un sabor o un aroma nos ayudan a poder concebir algo con más precisión. Cuando un sentido falla, los demás se agudizan. Si sólo observásemos con los ojos, nos perderíamos lo esencial de la vida, concluye.Quizá por eso su manera de encuadrar la realidad esquiva los tópicos y los formalismos. Sorprende al público con ese acertijo a medio camino entre el rompecabezas y el mensaje encriptado en el que el espectador tiene siempre la solución."La vida la enfoco con el objetivo de transformar lo negativo en positivo. Si tuviese que elegir un "objetivo", usaría un gran angular que me permitiera poder ver cosas que a veces se nos escapan. En la fotografía actúo como en la vida, por intuición. Cuando una foto sale bien significa que algo ha ocurrido. Hacer fotografía te permite acercarte a las personas y a sus historias hasta tal punto que, a veces, las llego a confundir con las propias". "Hay veces que me gustaría ver la vida desde los ojos de una anciana, con toda su experiencia y sabiduría a cuestas, y otras verla desde los ojos de una niña, cuando su mirada aún no está condicionada ni influenciada por nada", añade. "La suma de ambas sería una forma equilibrada de ver el mundo".

 

REDACCIÓN: VICTORIA GALLARDO para DIARIO EL MUNDO.

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